Now Playing Tracks

Sigmund Freud recién tuvo contacto con los animales cuando le compró a su hija menor Anna un pastor alemán de nombre Wolf para que pudiera caminar con mayor tranquilidad por las calles de Viena y posteriormente Anna le regaló a su padre un chow chow, .

Posteriormente Sigmund Freud tuvo un segundo chow chow y en una carta que le escribe a su ex paciente Marie Bonaparte y que se había convertido en analista, la cuál tenía un perro Topsy y sobre el cuál había escrito un libro que fue traducido al alemán por Sigmund y su hija Anna, Freud le decía lo siguiente:

" y consigues explicar los motivos de que se pueda querer a un animal como Topsy (o Jofi - el perro de Freud-) con tanta intensidad; se trata de un afecto sin ambivalencia, de la simplicidad de una vida liberada de los casi insoportables conflictos de la cultura, de la belleza de una existencia completa en sí misma. Y sin embargo, a pesar de todas las divergencias en cuanto a desarrollo orgánico, el sentimiento de una afinidad íntima, de una solidaridad indiscutible. A menudo, cuando acaricio a Jofi, me he sorprendido tarareando una melodía que pese a mi mal oído, reconocí como el aria de Don Juan:

Según el hijo de Freud, en el libro que escribe sobre su padre (y que será el siguiente post), su padre afirmaba que los perros tenían un sentido especial que podían juzgar con precisión el carácter de una persona.

Y Jofi se convirtió en una especie de asistente en las sesiones psicoanalíticas; acompañaba a Sigmund en estas sesiones, quien reconoció que dependía de sus perros para hacer una evaluación del estado mental de sus pacientes y se dio cuenta que los perros tenían una influencia traquilizante en los pacientes especialmente en los niños.

Y cuando su perro se sentaba cerca al paciente era que estos estaban relajados y si se mantenía distante era un indicativo del estrés del paciente; también su perro le ayudaba a darse cuenta cuando la terapia debía terminar.

We make Tumblr themes